Capitulo 1
Desperté, mi cabeza daba vueltas, había un olor muy peculiar
en ese lugar. De pronto, me di cuenta que no estaba en casa. Pero ¿Cómo había llegado allí? Trato de
recordar lo que hice la noche anterior. Sin embargo, todo mi esfuerzo es en
vano, mi mente estaba en blanco.
Sin más que hacer,
trato de inspeccionar el lugar. Noto que hay heno por todas partes, está
tirado en el suelo y agrupado en grandes bloques que llegan hasta el techo. Comienzo
a caminar lentamente y tropiezo con una escalara vieja que apenas es visible
entre tanto heno. Con mi caída, ahuyenté a cinco gallinas que escaparon por un
pequeño hueco de la vieja pared de madera. Y justo en ese momento descubrí que estaba en un granero.
Me dirijo hacia la puerta y la abro. Los brillantes rallos
del sol incomodan mis ojos. Nunca había sentido el sol tan fuerte, era como si
estuviera en una cámara de bronceado a temperatura máxima. Claro, yo nunca
había estado en una, pero según lo que las amigas de mi madre comentaban era un
calor del infierno.
En ese momento, mi mente empieza a divagar en las últimas
peleas que tuve con mi madre. La última fue desastrosa; ambas tirándonos
utensilios de cocina, luchando como perros y gatos y gritando como lunáticas –
la señora Johnson, nuestra vecina, sabía de los problemas que teníamos, ya que
las peleas y gritos se habían vuelto muy cotidianas desde hace un par de meses.
Sin embargo, ella seguía la corriente
cuando mi madre le contaba lo feliz y afortunada que era nuestra familia.
Repentinamente mis pensamientos son interrumpidos por una
aguda y particular voz que me pregunta cómo me encuentro. Trato de abandonar el
mundo de los recuerdos y volver al mundo real para poder contestar la pregunta.
-“Bien, un poco confundida, pero bien.” Es lo único que puedo
articular en ese momento.
La dueña de la voz aguda me estudia cuidadosamente. De
pronto, siento que soy un espécimen en un laboratorio listo para ser sometido a
varias pruebas. Ella rompe el incómodo silencio diciendo:
-“Debes tener hambre vamos a comer, el desayuno está servido.
¿Te gustan los huevos rancheros?”
-“Uhm. Sí, claro.” Y en ese momento recuerdo que no he comido
nada desde mi pequeño desayuno de ayer.
Caminamos hacia una casa pequeña pero bastante acogedora. Las
paredes exteriores están pintadas de blanco y el techo es azul, se ve muy
elegante. Nada mal para una familia de granjeros. Entramos por la puerta
trasera y me doy cuenta que en la mesa
hay comida suficiente para alimentar un pelotón miliar. Huevos, jugo de
naranja, pan recién horneado, hot cakes, waffles, jamón, tocino, queso, crema,
leche y café. El aroma es exquisito. Mi estómago comienza a pedirme que le dé
algo de ese manjar que está frente a mis ojos.
-“Vamos, siéntate. Puedes tomar lo que quieras y hay más si tienes
mucho apetito.” Dijo la chica de la voz aguda. Me doy cuenta que tiene ojos
azules ó ¿grises? Es difícil decirlo con certeza ya que cambian de color con el
reflejo sol. Su pelo es castaño, liso y largo, amarrado con una cola de caballo
que le sienta muy bien. Esta vestida con un overol azul y una pequeña camisa
blanca con puntos negros. Sus zapatos negros están desgastados si no me
equivoco son unos Converse o por lo menos alguna vez lo fueron.
Ella había sido muy amable conmigo, ni siquiera había
preguntado mi nombre. Así que decidí romper el hielo.
-“Gracias, eres my amable. Por cierto, ¿Cómo te llamas?”
-“Charlotte. Pero puedes llamarme Carly, es más corto y todo
el mundo me llama así.”
-“Ok, entonces Carly será.” Esbozó una pequeña sonrisa
-“Bueno, y tú ¿me dirás tu nombre?”
-“Oh sí. Perdona mis modales. Soy Sophie. Mucho gusto y
gracias por cuidar de mi la noche pasada.”
Su sonrisa desapareció y se tornó en una cara de confusión.
-“Exactamente ¿Qué es lo último que recuerdas?”
-“Bueno, yo estaba manejando afuera de ciudad y…” hago un
esfuerzo sobrehumano por recordar más. Pero es inútil, no hay nada más después de ese recuerdo. Es como si me hubieran borrado
la memoria.
-“Tranquila, no te alteres. Todo está bien. Estás aquí
comiendo y a salvo y eso es todo lo que importa por el momento.”
-“¿A qué te refieres con a salvo? ¿Cuántos días he pasado
dormida? ¿Qué es lo que ha pasado?”
Vaciló unos cuantos minutos en darme una respuesta, pero al
fin dijo:
-“Bueno yo, creo, que no soy la persona indicada para
responder a esas preguntas. Pero si te sirve de algo has estado inconsciente
por tres días más o menos.”
Siento un agujero en el estómago cuando ella pronuncia esas
palabras. TRES DIAS, TRES DIAS. Eso significa que he pasado quien sabe donde
tirada en el suelo de un granero por tres días bajo los efectos de alguna droga
o algún somnífero poderoso. La noche que escapaba de mi casa era sábado, lo
recuerdo muy bien. Apresuradamente hago cuentas en mi mente, y concluyo que hoy
debe de ser miércoles. Toco mis bolsillos para sacar mi iphone y verificar si
mis cálculos son correctos. Sin embargo, no encuentro nada.
Súbitamente una idea se cruza por mi mente. Podría estar en
la casa de las personas que me drogaron o peor aún, podrían estar pidiendo un
rescate por mí. Me asusté, mi cara se tensó y Carly se percató de mis
pensamientos.
-“No, no es lo que estás pensando. Escucha, mi papá te
encontró la noche del sábado en la carretera y te trajo acá. Tu carro estaba
estacionado a la orilla y las luces de emergencia estaban encendidas, tú
aparentemente estabas dormida.” Hizo una pausa para que yo pudiera asimilar los
hechos. Luego continúo. “Te subió a su camión con cuidado y también tomó tu
cartera, buscó las llaves de tu auto pero no encontró nada. Y bueno, así es
como llegaste aquí.”
-“Entonces, simplemente me dejaron tirada en ese sucio y feo
granero…”
-“Mamá quería que durmieras dentro de la casa pero esa noche
habían fumigado contra las termitas y el olor era insoportable. Incluso
nosotros dormimos en el granero.”
No, dije nada. Ninguna idea vino a mi mente. En lugar de
hablar, decidí llenar mi boca de hot cakes, estaban deliciosos. Hacía mucho
tiempo que no comía un desayuno completo. Además, no había probado bocado en
tres días, estaba famélica. Mientras comía Carly lavaba los platos y ollas del
desayuno, luego se dirigió hacia mí y dijo:
-“Oye Sophie, ¿Qué edad tienes?”- La pregunta me tomó por
sorpresa.
-“Tengo 21 ¿y tú?”
-“Bueno, entonces eres mayor que yo dos años, haz tú las
cuentas.”
-“19. No soy tan mala con los números.” Volvió a sonreír.
-“Sí, eso veo. Recién los cumplí, hace dos semanas.”
-“Oh, felicidades entonces. Nunca es tarde para felicitar a
alguien ¿no?”
-“Es lo que siempre he dicho.”
Le ayudé a secar la vajilla y a ponerla en la alacena.
Mientras tanto, me contaba que sus padres regresarían al mediodía porque habían
tenido que salir a hacer una serie de trámites. Ella parecía una buena chica.
-“¿Puedo hacerte una pregunta?”- Mis palabras salieron
automáticamente de mi boca.
-“Claro, puedes preguntar lo que quieras. Estoy segura que tienes muchas dudas después de
todo lo que ha pasado.”
-“Oh no, no es de lo que te imaginas. No quiero que te lo
tomes a mal pero, ¿no estudias?”- La idea de que tuviera 19 años y no estudiara
me parecía inconcebible-“Lo que quiero decir es que, bueno, estás aquí, en casa
un miércoles por la mañana sin hacer nada.”
-“Técnicamente no estoy sin hacer nada. Hay mucho que hacer
por acá. Pero, respondiendo a tu pregunta no, no estudio por el momento.” Hizo
una pausa tratando de recordar algo y luego siguió –“Mis padres no tienen el
dinero suficiente para pagar los gastos de la universidad, mis hermanos
intentaron ayudarme un poco pero no iba a dejar que ellos gastaran su dinero en
mi. Así que, bueno, por el momento sólo tengo trabajos temporales y ahorro lo
que gano para poder costearme la universidad.”
-“Entiendo.”
-“Me imagino que tú si estudias ¿no?”
-“Sí, eeeeh bueno estudiaba el semestre pasado pero luego las
cosas cambiaron y…”
-“No tienes que explicarme nada si no quieres, no es asunto
mío.”
Por alguna extraña razón Carly me inspiraba confianza, había
algo en ella que me hacía querer contarle mis secretos. Bueno, quizás me estaba
volviendo loca, después de todo había estado bajo los efectos de alguna droga
por tres días.
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