viernes, 28 de diciembre de 2012


Capitulo 1
Desperté, mi cabeza daba vueltas, había un olor muy peculiar en ese lugar. De pronto, me di cuenta que no estaba en  casa. Pero ¿Cómo había llegado allí? Trato de recordar lo que hice la noche anterior. Sin embargo, todo mi esfuerzo es en vano, mi mente estaba en blanco.

Sin más que hacer,  trato de inspeccionar el lugar. Noto que hay heno por todas partes, está tirado en el suelo y agrupado en grandes bloques que llegan hasta el techo. Comienzo a caminar lentamente y tropiezo con una escalara vieja que apenas es visible entre tanto heno. Con mi caída, ahuyenté a cinco gallinas que escaparon por un pequeño hueco de la vieja pared de madera. Y justo en ese momento  descubrí que estaba en un granero.

Me dirijo hacia la puerta y la abro. Los brillantes rallos del sol incomodan mis ojos. Nunca había sentido el sol tan fuerte, era como si estuviera en una cámara de bronceado a temperatura máxima. Claro, yo nunca había estado en una, pero según lo que las amigas de mi madre comentaban era un calor del infierno.

En ese momento, mi mente empieza a divagar en las últimas peleas que tuve con mi madre. La última fue desastrosa; ambas tirándonos utensilios de cocina, luchando como perros y gatos y gritando como lunáticas – la señora Johnson, nuestra vecina, sabía de los problemas que teníamos, ya que las peleas y gritos se habían vuelto muy cotidianas desde hace un par de meses. Sin embargo, ella  seguía la corriente cuando mi madre le contaba lo feliz y afortunada que era nuestra familia.

Repentinamente mis pensamientos son interrumpidos por una aguda y particular voz que me pregunta cómo me encuentro. Trato de abandonar el mundo de los recuerdos y volver al mundo real para poder contestar la pregunta.

-“Bien, un poco confundida, pero bien.” Es lo único que puedo articular en ese momento.
La dueña de la voz aguda me estudia cuidadosamente. De pronto, siento que soy un espécimen en un laboratorio listo para ser sometido a varias pruebas. Ella rompe el incómodo silencio diciendo:
-“Debes tener hambre vamos a comer, el desayuno está servido. ¿Te gustan los huevos rancheros?”
-“Uhm. Sí, claro.” Y en ese momento recuerdo que no he comido nada desde mi pequeño desayuno de ayer.
Caminamos hacia una casa pequeña pero bastante acogedora. Las paredes exteriores están pintadas de blanco y el techo es azul, se ve muy elegante. Nada mal para una familia de granjeros. Entramos por la puerta trasera y me doy cuenta que  en la mesa hay comida suficiente para alimentar un pelotón miliar. Huevos, jugo de naranja, pan recién horneado, hot cakes, waffles, jamón, tocino, queso, crema, leche y café. El aroma es exquisito. Mi estómago comienza a pedirme que le dé algo de ese manjar que está frente a mis ojos.
-“Vamos, siéntate. Puedes tomar lo que quieras y hay más si tienes mucho apetito.” Dijo la chica de la voz aguda. Me doy cuenta que tiene ojos azules ó ¿grises? Es difícil decirlo con certeza ya que cambian de color con el reflejo sol. Su pelo es castaño, liso y largo, amarrado con una cola de caballo que le sienta muy bien. Esta vestida con un overol azul y una pequeña camisa blanca con puntos negros. Sus zapatos negros están desgastados si no me equivoco son unos Converse o por lo menos alguna vez lo fueron. 
Ella había sido muy amable conmigo, ni siquiera había preguntado mi nombre. Así que decidí romper el hielo.
-“Gracias, eres my amable. Por cierto, ¿Cómo te llamas?”
-“Charlotte. Pero puedes llamarme Carly, es más corto y todo el mundo me llama así.”
-“Ok, entonces Carly será.” Esbozó una pequeña sonrisa
-“Bueno, y tú ¿me dirás tu nombre?”
-“Oh sí. Perdona mis modales. Soy Sophie. Mucho gusto y gracias por cuidar de mi la noche pasada.”
Su sonrisa desapareció y se tornó en una cara de confusión.
-“Exactamente ¿Qué es lo último que recuerdas?”
-“Bueno, yo estaba manejando afuera de ciudad y…” hago un esfuerzo sobrehumano por recordar más. Pero es inútil, no hay nada más después de  ese recuerdo. Es como si me hubieran borrado la memoria.
-“Tranquila, no te alteres. Todo está bien. Estás aquí comiendo y a salvo y eso es todo lo que importa por el momento.”
-“¿A qué te refieres con a salvo? ¿Cuántos días he pasado dormida? ¿Qué es lo que ha pasado?”
Vaciló unos cuantos minutos en darme una respuesta, pero al fin dijo:
-“Bueno yo, creo, que no soy la persona indicada para responder a esas preguntas. Pero si te sirve de algo has estado inconsciente por tres días más o menos.”
Siento un agujero en el estómago cuando ella pronuncia esas palabras. TRES DIAS, TRES DIAS. Eso significa que he pasado quien sabe donde tirada en el suelo de un granero por tres días bajo los efectos de alguna droga o algún somnífero poderoso. La noche que escapaba de mi casa era sábado, lo recuerdo muy bien. Apresuradamente hago cuentas en mi mente, y concluyo que hoy debe de ser miércoles. Toco mis bolsillos para sacar mi iphone y verificar si mis cálculos son correctos. Sin embargo, no encuentro nada.   
Súbitamente una idea se cruza por mi mente. Podría estar en la casa de las personas que me drogaron o peor aún, podrían estar pidiendo un rescate por mí. Me asusté, mi cara se tensó y Carly se percató de mis pensamientos.
-“No, no es lo que estás pensando. Escucha, mi papá te encontró la noche del sábado en la carretera y te trajo acá. Tu carro estaba estacionado a la orilla y las luces de emergencia estaban encendidas, tú aparentemente estabas dormida.” Hizo una pausa para que yo pudiera asimilar los hechos. Luego continúo. “Te subió a su camión con cuidado y también tomó tu cartera, buscó las llaves de tu auto pero no encontró nada. Y bueno, así es como llegaste aquí.”
-“Entonces, simplemente me dejaron tirada en ese sucio y feo granero…”
-“Mamá quería que durmieras dentro de la casa pero esa noche habían fumigado contra las termitas y el olor era insoportable. Incluso nosotros dormimos en el granero.”
No, dije nada. Ninguna idea vino a mi mente. En lugar de hablar, decidí llenar mi boca de hot cakes, estaban deliciosos. Hacía mucho tiempo que no comía un desayuno completo. Además, no había probado bocado en tres días, estaba famélica. Mientras comía Carly lavaba los platos y ollas del desayuno, luego se dirigió hacia mí y dijo:   
-“Oye Sophie, ¿Qué edad tienes?”- La pregunta me tomó por sorpresa.
-“Tengo 21 ¿y tú?”
-“Bueno, entonces eres mayor que yo dos años, haz tú las cuentas.”
-“19. No soy tan mala con los números.”  Volvió a sonreír.
-“Sí, eso veo. Recién los cumplí, hace dos semanas.”
-“Oh, felicidades entonces. Nunca es tarde para felicitar a alguien ¿no?”
-“Es lo que siempre he dicho.”
Le ayudé a secar la vajilla y a ponerla en la alacena. Mientras tanto, me contaba que sus padres regresarían al mediodía porque habían tenido que salir a hacer una serie de trámites. Ella parecía una buena chica.
-“¿Puedo hacerte una pregunta?”- Mis palabras salieron automáticamente de mi boca.
-“Claro, puedes preguntar lo que quieras. Estoy  segura que tienes muchas dudas después de todo lo que ha pasado.”
-“Oh no, no es de lo que te imaginas. No quiero que te lo tomes a mal pero, ¿no estudias?”- La idea de que tuviera 19 años y no estudiara me parecía inconcebible-“Lo que quiero decir es que, bueno, estás aquí, en casa un miércoles por la mañana sin hacer nada.”
-“Técnicamente no estoy sin hacer nada. Hay mucho que hacer por acá. Pero, respondiendo a tu pregunta no, no estudio por el momento.” Hizo una pausa tratando de recordar algo y luego siguió –“Mis padres no tienen el dinero suficiente para pagar los gastos de la universidad, mis hermanos intentaron ayudarme un poco pero no iba a dejar que ellos gastaran su dinero en mi. Así que, bueno, por el momento sólo tengo trabajos temporales y ahorro lo que gano para poder costearme la universidad.”
-“Entiendo.”
-“Me imagino que tú si estudias ¿no?”
-“Sí, eeeeh bueno estudiaba el semestre pasado pero luego las cosas cambiaron y…” 
-“No tienes que explicarme nada si no quieres, no es asunto mío.”
Por alguna extraña razón Carly me inspiraba confianza, había algo en ella que me hacía querer contarle mis secretos. Bueno, quizás me estaba volviendo loca, después de todo había estado bajo los efectos de alguna droga por tres días.   

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